La petición Don’t Kill the Disc supera 257.000 firmas contra el fin de los discos físicos de PlayStation en 2028

La petición Don’t Kill the Disc supera 257.000 firmas contra el fin de los discos físicos de PlayStation en 2028

Sony se enfrenta a una respuesta mucho más fuerte de lo esperado tras confirmar que dejará de producir discos físicos para nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028. La petición Don’t Kill the Disc ya supera las 257.000 firmas verificadas en Change.org y pide a la compañía mantener el formato físico en PS5 y futuras consolas.

Don’t Kill the Disc convierte el malestar en presión real

La campaña ha sido impulsada por Jade Pearce, CEO de PNP Games, una tienda canadiense especializada en videojuegos físicos modernos y retro. El mensaje central no rechaza el formato digital, sino que denuncia que Sony quiera convertirlo en la única vía para comprar nuevos lanzamientos dentro del ecosistema PlayStation.

La petición sostiene que un juego en disco permite prestar, vender, intercambiar, regalar, conservar y coleccionar una copia concreta, mientras que un código dentro de una caja solo mantiene una licencia digital vinculada a una cuenta. Esa diferencia es clave, porque afecta directamente a la propiedad, la segunda mano y la preservación.

Sony justificó su decisión por el cambio de hábitos de consumo y por el peso creciente de PlayStation Store. Según la compañía, los nuevos juegos se venderán desde enero de 2028 en formato digital, tanto en la tienda online como en comercios físicos, pero esos comercios venderían códigos, no discos reales.

El problema no es solo nostalgia, es control del mercado

La lectura importante es que Sony no está retirando únicamente una pieza de plástico, sino una parte del equilibrio comercial que ha definido a las consolas durante décadas. Sin disco, desaparece la competencia del mercado de segunda mano, se reduce el papel del comercio físico y todo el precio pasa a depender más de PlayStation Store.

El movimiento también tiene una derivada incómoda para la futura PS6. Si Sony deja de fabricar discos para nuevos juegos en 2028, una PlayStation 6 sin lector físico deja de parecer una opción radical y empieza a parecer el resultado lógico de esta estrategia de transición. No está anunciada así, pero el camino queda mucho más despejado.

La decisión resulta especialmente delicada porque PlayStation construyó parte de su imagen moderna alrededor de la libertad frente al DRM. En 2013, Sony se burló de Xbox One con un anuncio sobre lo fácil que era prestar un juego físico, y ahora se enfrenta a la acusación de hacer exactamente aquello que antes criticaba.

La PS6 podría llegar con una presión de costes brutal

El contexto industrial tampoco ayuda. Diversos rumores apuntan a que el coste de materiales de PS6 podría rondar los 960 dólares, una cifra no confirmada por Sony, pero coherente con el encarecimiento de memoria, almacenamiento y componentes avanzados. Si esa presión se mantiene, el modelo digital cobra más sentido económico para la compañía.

La razón es sencilla: si Sony necesita vender una consola cara sin trasladar todo el coste al usuario, la recuperación del margen tendría que venir de juegos, servicios y comisiones digitales. En ese escenario, eliminar el disco reduce intermediarios, limita la reventa y concentra más ingresos dentro de su propia tienda.

Ahí está el punto más conflictivo para el jugador. Un futuro PlayStation totalmente digital puede ser más cómodo, pero también deja menos margen para comprar barato, revender, compartir o conservar una biblioteca sin depender de servidores, licencias y políticas corporativas. La comodidad gana terreno, pero la propiedad pierde fuerza.

Los jugadores amenazan con castigar a PlayStation

Varios firmantes aseguran que no comprarán una PS6 si Sony abandona los discos físicos. Otros afirman haber cancelado PS Plus para ejercer presión económica. No es una revuelta menor: hablamos precisamente del público más fiel, coleccionista y dispuesto a gastar en hardware, ediciones físicas y lanzamientos de precio completo.

Ese es el riesgo real para Sony. Las ventas digitales dominan el mercado, pero quienes todavía compran físico suelen representar una parte muy valiosa de la comunidad. Son usuarios que mantienen colecciones, recomiendan juegos, alimentan tiendas especializadas y dan visibilidad cultural a PlayStation más allá del simple consumo mensual.

Además, el cierre del formato físico golpea directamente a tiendas, distribuidores, almacenes, fabricantes, logística, mercado de segunda mano y preservación. La petición insiste en que no se trata solo de cajas en una estantería, sino de un ecosistema económico que quedaría debilitado si todo pasa por códigos digitales.

Sony guarda silencio mientras crece la bola

Por ahora, Sony no ha dado señales públicas de rectificación. Medios como VGC ya destacaron que la compañía permanecía en silencio mientras la petición superaba las 165.000 firmas, y desde entonces el apoyo ha seguido creciendo hasta colocarse por encima de las 257.000 firmas verificadas.

La pregunta es si esa presión será suficiente. Sony puede interpretar la protesta como ruido de una minoría muy vocal, pero también puede estar midiendo un daño de imagen peligroso antes de presentar PS6. Si la próxima consola nace asociada a pérdida de propiedad, DRM blando y control total de tienda, el golpe reputacional puede ser serio.

La decisión de abandonar los discos físicos parece rentable desde una hoja de cálculo, pero PlayStation no vende solo hardware y licencias. También vende confianza, legado y pertenencia. Don’t Kill the Disc ha convertido esa tensión en una batalla pública, y Sony tendrá que decidir si quiere ganar margen a costa de romper parte de su identidad.

Vía: NotebookCheck

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