Apple podría repetir con su primer iPhone plegable una estrategia muy parecida a la del iPhone X en 2017. Según Ming-Chi Kuo, el dispositivo se presentaría junto a los iPhone 18 Pro en septiembre de 2026, pero llegaría más tarde a tiendas, con stock inicial muy limitado y plazos de entrega elevados.
El modelo, conocido provisionalmente como iPhone Fold o iPhone Ultra, apuntaría a un lanzamiento de bajo volumen. Kuo espera apenas 0,5-1 millón de unidades en la fase inicial, frente a los 20-22 millones de unidades previstas para los iPhone 18 Pro y iPhone 18 Pro Max.
Apple repetiría el manual del iPhone X
La comparación con el iPhone X no es casual. Aquel modelo introdujo pantalla OLED, diseño frontal casi completo, notch y Face ID, cambios técnicos que obligaron a Apple a separar presentación y disponibilidad real. El iPhone plegable seguiría una lógica parecida, con anuncio temprano y venta retrasada por complejidad de fabricación.
Según Kuo, Apple presentaría el dispositivo en septiembre de 2026 junto a la gama iPhone 18 Pro, pero abriría reservas más tarde. Esta cadencia permitiría generar expectación, controlar producción y asumir que el primer plegable de la marca será un producto escaparate antes que un modelo de volumen.
La previsión de ventas refuerza esa lectura. El iPhone plegable podría cerrar diciembre de 2026 con 7-8 millones de unidades vendidas, una cifra relevante para una categoría nueva, pero pequeña frente al iPhone convencional. Apple no buscaría reemplazar el formato clásico, sino validar una nueva categoría premium dentro del ecosistema iPhone.
La escasez inicial abriría la puerta a la reventa
Kuo también espera plazos de entrega de 4 a 6 semanas durante la primera fase de lanzamiento. Ese cuello de botella podría provocar una fuerte presión de reventa, especialmente si el interés inicial supera por mucho al stock disponible. El resultado sería un mercado secundario inflado durante las primeras semanas.
Con un precio oficial estimado entre 2.300$ y 2.500$, los sobreprecios podrían moverse entre un 50% y un 100%. En el escenario más extremo, los revendedores podrían pedir cifras muy superiores al PVP, aprovechando la combinación de novedad, escasez y demanda de coleccionista tecnológico.
Aun así, ese fenómeno sería temporal. En cuanto la producción se estabilice y los plazos bajen, la prima de reventa debería desaparecer. Además, algunos estudios apuntan a que el iPhone plegable podría perder hasta 1.292$ de valor residual en 12 meses, un dato que reduce el atractivo especulativo a medio plazo.
El precio lo colocaría en una categoría propia
El rango de 2.300-2.500$ situaría al iPhone plegable muy por encima de los modelos Pro Max actuales. No sería un móvil para volumen, sino un dispositivo halo para usuarios premium, primeros compradores, entusiastas del ecosistema Apple y quienes quieran el primer gran cambio físico del iPhone en años.
Ese precio también obligaría a Apple a justificar cada decisión técnica. En un mercado plegable donde Samsung, Honor, vivo, OPPO y Huawei ya tienen experiencia, la compañía necesitará algo más que marca. El producto deberá ofrecer bisagra sólida, pantalla cuidada, buena autonomía y software realmente adaptado al formato.
La clave estará en evitar que parezca una primera generación incompleta. Apple suele llegar tarde a algunas categorías, pero intenta hacerlo con integración muy pulida. En este caso, el reto será demostrar que el iPhone plegable no es solo caro, sino mejor resuelto que sus rivales en uso diario.
Pantalla externa M16 OLED y panel interno M14
Uno de los detalles más interesantes estaría en la pantalla de cubierta. Apple usaría un panel Samsung M16 OLED con color nativo de 10 bits, mientras que la pantalla interior recurriría a paneles M14 OLED más veteranos. La elección sugiere prioridad técnica para la pantalla externa, la más usada durante el día.
La pantalla de cubierta integraría Color Filter on Encapsulation (COE), una tecnología que elimina el polarizador circular tradicional y coloca el filtro de color directamente sobre la capa de encapsulado. Esto permite reducir grosor y mejorar eficiencia, dos puntos críticos en un plegable donde cada milímetro y cada miliamperio cuentan.
El panel M16 también sustituiría material OLED azul fluorescente por material azul fosforescente, lo que debería mejorar la eficiencia energética. En un plegable con dos pantallas, esa mejora puede ser muy importante, porque el consumo del panel exterior influye directamente en autonomía real, temperatura y uso prolongado.
La bisagra Liquidmetal sería clave para reducir el pliegue
El diseño plegable apostaría por una bisagra de Liquidmetal impresa en 3D, una pieza compleja que además actuaría como disipador. Según las filtraciones, esta solución ayudaría a reducir la marca central de la pantalla hasta apenas 0,15 mm, buscando un pliegue casi imperceptible frente a rivales actuales.
Apple también usaría UTG/UFG, es decir, vidrio ultrafino o vidrio flexible ultrafino, con menor grosor en la zona de la bisagra para reducir estrés estructural. Junto a adhesivos flexibles entre capas, el objetivo sería conseguir una pantalla interna más duradera y menos marcada por el uso repetido.
Este punto puede ser decisivo. En plegables, la experiencia depende tanto de la ficha técnica como de la confianza física. Una bisagra firme, una marca poco visible y una pantalla resistente pueden justificar parte del sobreprecio si Apple logra transmitir sensación de producto maduro desde la primera generación.
Cámara de vapor, A20 Pro y módem C2 propio
El iPhone plegable también integraría cámara de vapor dedicada, una decisión lógica para un chasis más complejo y con menos margen interno. El calor será un reto importante si combina SoC A20 Pro, doble pantalla, batería grande y funciones de IA local dentro de un formato plegable.
La ficha filtrada habla de A20 Pro, 12 GB de RAM y módem C2 5G propio. Esta combinación colocaría al plegable en línea con los iPhone 18 Pro, aunque el diseño térmico podría limitar rendimiento sostenido si Apple no resuelve bien disipación, consumo del panel y reparto interno de componentes.
La batería se movería entre 5.400 y 5.800 mAh, una capacidad alta para un iPhone, pero razonable para un plegable. La autonomía dependerá de qué pantalla se use más, del brillo, del módem y del software. En este formato, la eficiencia del sistema será tan importante como la capacidad bruta.
Touch ID lateral en lugar de Face ID
Una de las decisiones más llamativas sería el uso de Touch ID lateral en lugar de Face ID. El motivo podría estar en el espacio, el grosor y la complejidad de integrar sensores TrueDepth en un plegable. Esta elección permitiría simplificar el frontal y liberar margen para una construcción más fina y resistente.
No sería necesariamente un retroceso si está bien implementado. Un sensor lateral puede ser rápido, cómodo y fiable, especialmente en un dispositivo que se usa abierto y cerrado. La cuestión será si los usuarios de iPhone Pro aceptan perder Face ID en un producto que costaría más que cualquier iPhone convencional.
La cámara trasera sería doble, con dos sensores de 48 MP, mientras que la cámara frontal llegaría hasta 24 MP. No parece una configuración Ultra en número de cámaras, pero Apple podría priorizar calidad, grosor y espacio interno. En un plegable, cada módulo compite con batería, bisagra y disipación.
Resolución 4:3 y solo eSIM
La pantalla interior tendría una resolución de 2.713 × 1.920 píxeles con relación de aspecto 4:3, una proporción útil para lectura, multitarea, navegación y productividad ligera. Ese formato puede acercar el dispositivo a una mini tablet, siempre que iOS adapte bien ventanas, apps y continuidad entre pantallas.
El terminal también llegaría como variante solo eSIM, una decisión coherente con el ahorro de espacio interno. Eliminar la bandeja SIM permite ganar volumen para otros componentes, algo especialmente valioso en un plegable. Apple ya ha empujado esta transición, y aquí tendría una justificación física todavía más clara.
La duda estará en el software. Un iPhone plegable necesita una interfaz que aproveche el panel grande sin romper la simplicidad de iOS. Si Apple se limita a escalar apps, perderá parte del atractivo. El éxito dependerá de multitarea real, continuidad fluida y funciones adaptadas al formato.
Un lanzamiento de prestigio antes que de volumen
Todo apunta a que el primer iPhone plegable será una declaración tecnológica más que un superventas inmediato. Precio elevado, producción limitada, diseño complejo y plazos largos encajan con un producto de prestigio para abrir una nueva categoría, no con una renovación masiva del iPhone tradicional.
La estrategia tiene sentido. Apple puede medir demanda, pulir proveedores y corregir problemas antes de escalar la familia. Si el modelo funciona, futuras generaciones podrían bajar precio, mejorar disponibilidad y ganar variantes. El primer Fold o Ultra sería la base de una línea nueva, no su punto final.
Por ahora, todo debe tratarse como filtración. Pero si Kuo acierta, Apple prepara un lanzamiento muy calculado: presentación junto a los iPhone 18 Pro, disponibilidad tardía, stock ajustado y precio extremo. El plegable llegaría con mucho interés, poca oferta y una presión enorme para justificar su coste.
Vía: Wccftech










