Juno Computers ya acepta reservas del Juno Tab 4 de 13 pulgadas, su nueva tablet Linux de gran formato. El modelo parte de 989$ (~865€) en Estados Unidos y 949£ (~1.108€) en Reino Unido, con una configuración centrada en productividad, teclado desmontable y stylus.
La disponibilidad, eso sí, no será inmediata. La compañía indica que la producción empezará cuando termine la campaña de reservas, y que los envíos arrancarán aproximadamente 90 a 100 días después. En la práctica, eso sitúa las primeras entregas como pronto en octubre de 2026.
Una tablet Linux cara, pero con hardware de portátil
El Juno Tab 4 de 13 pulgadas no es una tablet Android ni un rival directo de bajo coste para iPad. La propuesta va por otro camino: un equipo Linux táctil con hardware x86, teclado, stylus y almacenamiento extraíble, pensado para usuarios que quieren un PC completo en formato tablet.
El procesador elegido es un Intel Core Ultra 5 115U, un chip Meteor Lake de bajo consumo con 8 núcleos. No es una plataforma nueva como Panther Lake, pero sigue siendo bastante más potente y flexible que los chips de entrada habituales en tablets económicas con Linux.
La lectura es clara: Juno busca un nicho muy concreto, no volumen masivo. Por casi 1.000$, el comprador está pagando por Linux preinstalado, formato convertible, SSD reemplazable y una experiencia más cercana a un PC que a una tablet cerrada tradicional.
Precio de 989$ en EEUU y 949£ en Reino Unido
El precio oficial de reserva queda en 989$ (~865€) para Estados Unidos. En Reino Unido, Juno Computers lista el modelo desde 949£ (~1.108€) con IVA incluido, una cifra que lo coloca directamente en territorio de tablets premium y convertibles ligeros.
También hay una opción adicional de disco cifrado por 12$ (~10€) o 10£ (~12€). No es un extra caro, pero sí encaja con el perfil del producto: una tablet Linux pensada para usuarios que valoran privacidad, control y configuración desde el primer arranque.
El problema es el contexto. Por ese precio, el Juno Tab 4 compite contra iPad Pro, Surface Pro, portátiles ultraligeros y convertibles Windows, muchos con mejor distribución, garantía más cercana o ecosistemas más pulidos para tablet. Su baza diferencial es Linux real, no la relación precio-hardware.
Pantalla IPS de 13 pulgadas a 60 Hz
La tablet monta una pantalla IPS de 13 pulgadas con resolución 1600 x 2560 píxeles y tasa de refresco de 60 Hz. El panel admite entrada táctil y stylus, así que puede servir para escritura, anotaciones, dibujo ligero o control directo de interfaces adaptadas.
La resolución es correcta para productividad y lectura, especialmente en formato 13 pulgadas. El punto más conservador está en los 60 Hz, porque muchas tablets premium ya ofrecen paneles de 90 Hz, 120 Hz o más, con una sensación táctil más fluida.
Aun así, la pantalla no parece pensada para vender espectáculo visual. Juno prioriza un panel funcional, Linux completo y soporte para lápiz, más que competir en brillo extremo, OLED o alta tasa de refresco. Es una decisión coherente, pero limita su atractivo frente a tablets de consumo.
16 GB de RAM y SSD extraíble de 1 TB
La configuración base incluye 16 GB LPDDR5 y un SSD M.2 2280 PCIe 3.0 x4 NVMe de 1 TB. Ese último punto es especialmente relevante porque el almacenamiento es extraíble, algo muy poco habitual en tablets modernas.
Para usuarios de Linux, esto tiene bastante valor. Poder reemplazar el SSD permite ampliar, reparar o cambiar unidades sin depender de memoria soldada, una ventaja clara frente a tablets cerradas. También facilita instalaciones limpias, pruebas de distribuciones o separación de entornos de trabajo.
El almacenamiento PCIe 3.0 x4 no es lo más moderno, pero sigue siendo suficiente para este formato. La clave no está tanto en la velocidad máxima como en la capacidad de 1 TB y la posibilidad de sustitución, dos puntos fuertes frente a tablets con almacenamiento fijo.
Puertos más cercanos a un mini portátil
En conectividad física, el Juno Tab 4 de 13 pulgadas ofrece dos USB 3.1 Type-C con salida de vídeo, además de un USB 3.0 Type-A. Esa combinación resulta mucho más práctica que depender solo de un único USB-C, como ocurre en muchas tablets premium.
La salida de vídeo por USB-C también permite usarlo con monitor externo. En modo escritorio, teclado y pantalla secundaria, esta tablet puede comportarse más como un portátil Linux compacto, especialmente si el usuario trabaja con GNOME, KDE Plasma o entornos adaptados.
No hay HDMI dedicado, pero el USB-A compensa parte de la limitación. Poder conectar periféricos tradicionales sin adaptador sigue siendo importante, sobre todo para usuarios de Linux que trabajan con memorias USB, dongles, herramientas de diagnóstico o hardware externo más antiguo.
Sin LTE ni microSD en el modelo grande
El modelo de 13 pulgadas es solo Wi-Fi. A diferencia del Juno Tab 4 10,5″ LTE, esta versión grande no incluye módem móvil ni ranura microSD. Es una decisión extraña, porque el producto tiene formato tablet, pero depende de Wi-Fi para conectividad fuera de casa.
La ausencia de microSD también resta flexibilidad. El SSD extraíble de 1 TB compensa bastante, pero no sustituye la comodidad de una tarjeta rápida para mover datos, copias o bibliotecas multimedia, especialmente en un equipo pensado para usuarios técnicos.
Juno parece haber separado claramente ambas versiones. El modelo de 10,5 pulgadas prioriza movilidad y LTE, mientras el de 13 pulgadas apuesta por potencia, pantalla grande y SSD NVMe. El problema es que muchos usuarios querrían ambas cosas en la versión más cara.
Wi-Fi 6, Bluetooth 5.2 y cámaras de 5 MP
La conectividad inalámbrica queda en Wi-Fi 6 y Bluetooth 5.2, con una tarjeta Realtek RTL8852BE según la información técnica recogida por Linuxiac. Es una configuración suficiente, aunque no especialmente ambiciosa para una tablet que roza los 1.000$.
En cámaras, Juno monta sensores de 5 MP tanto delante como detrás. No parece un apartado pensado para fotografía, sino para videollamadas, escaneo básico de documentos y uso ocasional. Aquí el enfoque vuelve a ser funcional, no multimedia premium.
Este punto puede pesar frente a iPad o Surface. Una tablet cara necesita buena cámara frontal para reuniones, clases y trabajo híbrido, y 5 MP pueden quedarse justos si la calidad del sensor y el procesado no acompañan. Habrá que esperar a pruebas reales.
Teclado desmontable y stylus incluidos
El Juno Tab 4 de 13 pulgadas incluye teclado desmontable retroiluminado y stylus, dos accesorios que muchas marcas venden por separado. Este detalle ayuda a justificar parte del precio, porque el producto llega preparado para funcionar como tablet y como equipo de productividad.
El teclado usa distribución US English International ANSI con AltGr dead keys, según Linuxiac. Para usuarios españoles, esto puede ser un inconveniente. La distribución de teclado puede marcar mucho la experiencia diaria, especialmente si se va a escribir largo, programar o usar caracteres acentuados constantemente.
El stylus añade otra capa de versatilidad. Linux no siempre ofrece la experiencia táctil más pulida del mercado, pero contar con lápiz y teclado desde el inicio facilita usar la tablet en más escenarios, desde notas hasta terminal, navegación, edición ligera o administración remota.
Batería de 42,71Wh y cargador de 65W
La batería es de 42,71Wh, acompañada por un cargador de 65W. Para una tablet de 13 pulgadas con procesador Intel Core Ultra, pantalla IPS y ventiladores internos, la autonomía real dependerá mucho del perfil energético y del entorno de escritorio elegido.
No conviene esperar milagros. Linux en x86 puede consumir más que iPadOS o Android en reposo y uso mixto, aunque Juno afirma que funciones como suspensión, hibernación, batería, audio, cámaras, Wi-Fi y rotación de pantalla están soportadas en sus configuraciones.
La carga de 65W es razonable para este formato. El cargador debería permitir recuperar batería con rapidez y alimentar el equipo en modo escritorio, algo importante si se usa conectado a monitor, teclado, ratón y periféricos durante sesiones largas.
Dos ventiladores y chasis de aleación de magnesio
El equipo utiliza un chasis de aleación de magnesio y refrigeración activa con dos ventiladores. Es una diferencia importante frente al modelo LTE de 10,5 pulgadas, que apuesta por un chip más modesto y diseño sin ventilador.
La refrigeración activa tiene sentido con el Core Ultra 5 115U, pero también cambia la experiencia tablet. Una tablet con ventiladores puede sostener mejor el rendimiento, pero pierde parte de la simplicidad silenciosa de un dispositivo ARM o fanless.
El peso también apunta a un formato híbrido. Linuxiac recoge 0,85 kg para la tablet y 1,23 kg con teclado, cifras razonables para un convertible de 13 pulgadas. No es una tablet ultraligera, pero sí un PC Linux transportable con pantalla táctil.
Varias opciones de Linux desde el primer arranque
Uno de los mayores atractivos está en el software. Juno permite elegir entre Debian Forky con Phosh, Debian Forky con Plasma Mobile, Debian Testing/Forky con GNOME, Kubuntu 26.04 LTS con KDE Plasma y Ubuntu 26.04 LTS con GNOME.
Esto marca la diferencia frente a comprar una Surface e instalar Linux por cuenta propia. Juno vende la compatibilidad como parte del producto, con pantalla táctil, rotación, audio PipeWire, cámaras, suspensión, hibernación, Wi-Fi y batería listados como funcionales.
Aun así, el usuario debe saber dónde entra. Linux en tablet sigue siendo más de nicho que Linux en portátil, y no todas las aplicaciones están igual de adaptadas al uso táctil. Con teclado y stylus mejora mucho, pero no deja de ser una propuesta para entusiastas.
El modelo LTE pequeño sigue sin precio
Juno también anunció el Juno Tab 4 10,5″ LTE, pero ese modelo todavía no tiene precio ni fecha de lanzamiento. La versión pequeña usa un Intel Core i3-N300, 12 GB de RAM, SSD extraíble y módem LTE con llamadas y SMS.
La diferencia entre ambos modelos es clara. El Tab 4 10,5″ LTE apuesta por movilidad, conexión celular y diseño más silencioso, mientras el Tab 4 de 13 pulgadas busca productividad y potencia. Falta saber si el modelo pequeño será bastante más barato o si el LTE elevará su coste.
Ese dato puede influir mucho en la percepción del modelo grande. Si el 10,5″ LTE sale a un precio agresivo, el Tab 4 de 13 pulgadas quedará como opción profesional clara. Si también sale caro, Juno estaría construyendo una gama Linux muy especializada y poco masiva.
Un producto de nicho con sentido, pero difícil de vender
La lectura final es bastante clara: el Juno Tab 4 de 13 pulgadas no es una tablet para todos. Es cara, no tiene LTE, no tiene microSD y su pantalla se queda en 60 Hz. Frente a tablets de consumo, su relación precio-especificaciones puede parecer dura.
Pero su valor está en otro sitio. Linux preinstalado, SSD M.2 extraíble, teclado, stylus, Core Ultra y varias opciones de escritorio hacen que sea una herramienta muy concreta para desarrolladores, administradores, usuarios de software libre y quienes quieren evitar plataformas cerradas.
El gran reto será convencer fuera de ese nicho. Por 989$ o 949£, Juno necesita que el comprador valore Linux real más que el acabado de un iPad Pro o la distribución de una Surface, porque en hardware puro la pelea no es sencilla.
Vía: NotebookCheck












