Hoy en Fanáticos del Hardware hablamos de Pragmata, publicado por Capcom, una nueva IP de acción y aventuras de ciencia ficción que por fin llega a PlayStation 5 tras años de retrasos y cambios de fecha. Aquí Capcom se aleja de sus sagas habituales para llevarnos a una estación de investigación lunar dominada por una IA hostil, donde un astronauta llamado Hugh y la androide Diana colaboran para sobrevivir y regresar a la Tierra. Es un juego que mezcla shooter en tercera persona, rompecabezas de hackeo en tiempo real y una relación muy marcada entre sus dos protagonistas, con un tono a medio camino entre la melancolía espacial y la tensión constante.
Ficha técnica
| Especificación | Detalle |
| Desarrollador | Capcom |
| Editor | Plaion |
| Plataforma analizada | PlayStation 5 |
| Género | Acción-aventura de ciencia ficción con énfasis en puzles de hackeo |
| Fecha de lanzamiento | 17 de abril de 2026 |
| Duración estimada | En torno a 15–20 horas para la campaña, con New Game+ y modo Lunatic tras el final |
Historia y ambientación
Pragmata nos sitúa en un futuro cercano, en una estación de investigación lunar que investigaba un nuevo material capaz de imprimir casi cualquier cosa en 3D, un recurso clave que la IA de la base ha utilizado para reconstruir versiones distorsionadas de ciudades y entornos naturales dentro de la propia estación. Hugh Williams, ingeniero de sistemas de la corporación Delphi, acude con un equipo a investigar la pérdida de contacto con la instalación, pero un terremoto lo separa del resto y lo deja aislado en un entorno hostil.
En ese caos aparece Diana, una androide con aspecto de niña capaz de manipular sistemas digitales y “doblar” la realidad de la estación a través de sus hacks, convirtiéndose en la única aliada de Hugh en un lugar controlado por una IA central llamada IDUS. La narrativa usa tanto las cinemáticas como el propio diseño de la estación: pasillos clínicos, hangares abiertos a la superficie lunar y recreaciones deformadas de una especie de Times Square o bosques artificiales que reflejan la visión torcida de la IA sobre la humanidad.
El tono es más contemplativo y melancólico de lo que sugiere: hay mucho de soledad espacial, de relación entre humano y máquina y de preguntas sobre el uso descontrolado de la IA, temas que se refuerzan en diálogos breves y en la manera en que el entorno reacciona a los dos protagonistas. El ritmo narrativo, eso sí, tarda un poco en arrancar; las primeras horas están más centradas en presentar sistemas de juego y espacios que en soltar grandes giros, pero cuando empiezan a encajar las piezas de quién es Diana y qué pretende la IA, la historia gana bastante peso.
Jugabilidad y sistema
A los mandos, Pragmata es un juego de acción en tercera persona donde controlas directamente a Hugh, armado con varias armas de fuego y un sistema de propulsión corta que sirve para esquivar, saltar y recolocarte en mitad del combate. El disparo se siente contundente y el jetpack añade una capa de movilidad que se vuelve esencial cuando la arena se llena de proyectiles y robots blindados.
La gracia está en que las balas apenas arañan a los enemigos hasta que Diana hace su trabajo: al fijar a un robot aparece en pantalla una especie de puzle en cuadrícula, un minilaberinto donde tenemos que mover un cursor hasta una casilla objetivo esquivando obstáculos, a veces intentando tocar nodos opcionales que otorgan bonificaciones como mayor daño o efectos de control de masas. Todo esto ocurre en tiempo real, sin pausar la acción, así que mientras tú resuelves el puzle, Hugh sigue recibiendo disparos y debes recolocarte con el jetpack para no morir en mitad del hackeo.
Este sistema convierte cada encuentro en una coreografía entre dedos: apuntar, activar el hackeo, resolver el puzle rápido, desactivar la armadura del enemigo y, solo entonces, vaciarle el cargador en el punto débil que ha quedado expuesto. La variedad de armas —pistola básica, armas de onda de choque, trampas que fijan a los enemigos— te obliga a elegir bien las herramientas según el tipo de robot y el espacio de combate, y cuando el juego combina varios patrones de enemigos y puzles a la vez empieza a rozar ese punto de flujo donde todo encaja.
Más allá de los combates directos, la pareja también se enfrenta a puzles ambientales donde el hackeo de Diana sirve para reconfigurar pasarelas, activar puentes de energía o manipular esos “escenarios falsos” que la IA ha montado dentro de la estación, como una ciudad tipo Nueva York generada con el material lunar. Estos momentos rebajan el ritmo y permiten que el juego respire, aunque en ocasiones el diseño es un poco guiado y se echa de menos alguna solución más creativa que simplemente seguir marcadores en pantalla.
Dificultad, progreso y estructura
La curva de dificultad de Pragmata está bien medida durante la primera mitad, con enemigos que introducen nuevas capas al sistema de hackeo sin exigir una precisión extrema desde el minuto uno. Vas desbloqueando mejoras tanto para el arsenal de Hugh como para las capacidades de hackeo de Diana, lo que permite ajustar el estilo de juego hacia un enfoque más agresivo o más táctico según la combinación de mejoras que priorices.
La campaña principal se puede completar en algo más de una docena de horas según guías especializadas, pero el contenido se estira con un modo New Game+ que te permite reiniciar la historia conservando equipo y mejoras, además de un modo Lunatic que se desbloquea tras el primer final y eleva la resistencia y peligrosidad de los enemigos. Lunatic no solo sube números; introduce nuevas mejoras de armas y cambios en patrones que dan una segunda vida al combate si te has quedado con ganas de exprimir el sistema.
La estructura general es bastante lineal: avanzas por secciones de la estación que se van desbloqueando en orden, con ramificaciones moderadas para encontrar recursos y coleccionables. Esa linealidad ayuda al ritmo, aunque hacia el último tercio se notan ciertos encuentros reciclados y algún tramo que estira más de la cuenta la fórmula de “arena de combate + pasillo + cinemática”.
Diseño de niveles y misiones
Los niveles de Pragmata son en buena parte pasillos amplios y arenas concatenadas, pero el juego disimula bien esa estructura gracias a la variedad visual de las distintas secciones de la base lunar. Pasas de módulos científicos fríos y sobreiluminados a hangares abiertos al vacío, para luego entrar en esas ciudades falsas generadas por la IA que imitan un Times Square ligeramente deformado o bosques exuberantes confinados en cúpulas de cristal.
Entre las misiones, destacan las secciones donde la IA juega directamente con la percepción, deformando entornos urbanos o colapsando partes de la estación mientras sigues luchando y hackeando a contrarreloj. En esos momentos, el diseño transmite muy bien la sensación de estar combatiendo no solo contra robots, sino contra la propia infraestructura de la base.
Gráficos y rendimiento
Técnicamente, Pragmata aprovecha el RE Engine y las capacidades de la generación actual para ofrecer escenarios muy detallados, con especial mimo en iluminación, materiales metálicos y los efectos asociados a la impresión 3D del filamento de la Luna. Las recreaciones de ciudades artificiales y bosques encapsulados dentro de la estación lunar tienen un punto inquietante precisamente porque se ven demasiado perfectos… hasta que la IA decide romper esa perfección.
Capcom ya adelantó que el juego se ha construido haciendo uso de tecnologías como el ray tracing para potenciar esta atmósfera de ciencia ficción, y en PS5 se nota en los reflejos, en la manera en que la luz rebota en superficies metálicas y en la transición entre interiores y exteriores bañados por la luz dura de la Luna.
En cuanto a rendimiento, la versión de PS5 cuenta con mejoras específicas y soporte para la consola (incluyendo funciones como vibración y gatillos adaptativos en su edición Deluxe), y en las primeras impresiones el juego mantiene una buena estabilidad mientras carga zonas relativamente amplias de la estación. En mi caso lo he jugado en una PlayStation 5 Pro en modo rendimiento y se mantiene aproximadamente a 90 fotogramas.
Sonido y música
El diseño de sonido de Pragmata juega mucho con el contraste entre silencio y saturación: en los pasillos de la base lunar oyes el eco de tus pasos, el zumbido constante de sistemas de soporte vital y pequeños crujidos metálicos que refuerzan la sensación de fragilidad. Cuando empiezan los combates, el juego sube el volumen con explosiones y disparos.
La banda sonora cuenta con piezas ambientales más frías, casi minimalistas, y temas con más percusión y electrónica cuando la tensión sube. En lo narrativo, el doblaje en castellano refleja bien la dinámica entre un Hugh algo sarcástico pero vulnerable y una Diana curiosa, con ese punto de inocencia que contrasta con la crudeza de lo que está pasando en la estación.
Puntos fuertes
- Relación entre Hugh y Diana: una pareja humano–androide que sostiene tanto la narrativa como las mecánicas de combate.
- Sistema de hackeo en tiempo real: la mezcla de shooter y puzles en cuadrícula crea combates muy distintos a otros juegos del género.
- Ambientación lunar y “mundos falsos”: la estación controlada por la IA, con ciudades y bosques impresos en 3D, tiene una personalidad visual propia.
- Dirección artística y uso del RE Engine: buena iluminación, materiales y efectos que refuerzan el tono de ciencia ficción inquietante.
- Contenido post–campaña: New Game+ y modo Lunatic dan motivos para volver si te engancha el sistema de combate.
A mejorar
- Cierta repetición de encuentros: hacia el tramo final, algunos combates y arenas se sienten demasiado parecidos entre sí.
- Linealidad marcada: la estructura de “pasillo + arena + cinemática” funciona, pero deja poco margen para la exploración real.
Conclusión y recomendación
Pragmata llega a PlayStation 5 como una apuesta arriesgada de Capcom: un híbrido de shooter y puzles en tiempo real ambientado en una estación lunar gobernada por una IA que no sabe muy bien qué hacer con la humanidad. Aquí el ritmo se construye sobre la cooperación entre Hugh y Diana, el equilibrio entre disparar y resolver puzles y una atmósfera que mezcla la belleza fría del espacio con escenarios artificiales.
Si te atrae la ciencia ficción con cierta carga emocional, no te importa una estructura bastante lineal y te apetece un sistema de combate que premie tanto los reflejos como la cabeza fría, Pragmata merece la pena a precio, sin lugar a duda. En cualquier caso, es uno de esos experimentos de Capcom que, con sus aristas, demuestran que todavía hay espacio para propuestas distintas dentro del catálogo de grandes producciones.
Fanáticos del Hardware otorga la medalla de ORO a Pragmata.
Agradecemos a Plaion la confianza depositada en nosotros al cedernos
Pragmata para su análisis.
Una aventura de ciencia ficción lunar que combina puntería precisa, puzles inteligentes y una atmósfera única que atrapa desde el primer minuto.
¡Gracias por leer nuestro análisis de Pragmata! 🙌
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