Intel ha dejado ver los primeros resultados en PassMark del Core 9 273PQE, el modelo más potente de la familia Bartlett Lake, una serie diseñada exclusivamente con núcleos de rendimiento (P-Cores) y orientada al segmento embebido. A pesar de contar con solo 12 núcleos y 24 hilos, este procesador consigue acercarse de forma notable a CPUs de gama alta con arquitecturas híbridas, lo que refuerza el interés por este enfoque dentro del sector de CPU.
El dato clave está en su rendimiento multihilo, donde el Core 9 273PQE alcanza unos 45.427 puntos en PassMark, situándose aproximadamente a un 22% del Core i9 14900K, un procesador con 24 núcleos y 32 hilos que combina 8 P-Cores y 16 E-Cores. Esta diferencia resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que el chip de Bartlett Lake prescinde completamente de núcleos eficientes, basando todo su rendimiento en núcleos de alto rendimiento.
Solo P-Cores frente a arquitecturas híbridas
La propuesta de Bartlett Lake rompe con el enfoque híbrido habitual de Intel, apostando por una configuración basada únicamente en P-Cores, lo que elimina la necesidad de gestionar cargas entre distintos tipos de núcleos. Este diseño tiene impacto directo en latencia, consistencia del rendimiento y comportamiento en cargas sostenidas, aspectos especialmente valorados en entornos profesionales.
Frente al Core i7 14700K, el Core 9 273PQE se sitúa aproximadamente un 12% por debajo en rendimiento multihilo, pero logra superarlo en pruebas de un solo hilo, con una ventaja cercana al 4%. Este comportamiento refuerza la idea de que los núcleos de Bartlett Lake están optimizados para ofrecer un alto rendimiento por núcleo.
Menos núcleos, pero mayor eficiencia por núcleo
Uno de los aspectos más llamativos del Core 9 273PQE es su capacidad para competir con procesadores que cuentan con un número mucho mayor de núcleos. Mientras el Core i9 14900K dispone de 24 núcleos, el chip de Bartlett Lake se mantiene competitivo con solo 12 P-Cores, lo que refleja una elevada eficiencia por núcleo.
Este comportamiento pone de relieve que el rendimiento no depende únicamente del número de núcleos, sino también de la arquitectura, las frecuencias de funcionamiento y la optimización del diseño interno. En este caso, el procesador alcanza frecuencias de hasta 5,9 GHz, lo que contribuye de forma directa a su rendimiento tanto en cargas de un solo hilo como en escenarios más exigentes.
Una gama enfocada al segmento embebido
A pesar de su rendimiento, la familia Bartlett Lake no está destinada al mercado de consumo general, sino al segmento embebido, donde se priorizan factores como la estabilidad, la consistencia en cargas prolongadas y la eficiencia operativa. Este enfoque limita su llegada al mercado doméstico, a pesar de su potencial en otros escenarios.
La gama incluye configuraciones de 12, 10 y 8 núcleos, con TDP de 125W, 65W y 45W, todas compatibles con memoria DDR5 de 5.600 MHz, lo que permite adaptarlas a distintos entornos industriales, estaciones de trabajo compactas o sistemas integrados.
Un enfoque diferente dentro del diseño de CPU
El rendimiento del Core 9 273PQE pone sobre la mesa un enfoque alternativo dentro del sector de CPU, donde el uso exclusivo de P-Cores puede seguir siendo competitivo frente a arquitecturas híbridas, especialmente en cargas donde la consistencia del rendimiento, la baja latencia y la eficiencia por núcleo son prioritarias.
Este tipo de diseño puede resultar especialmente interesante en entornos donde la previsibilidad del rendimiento y la estabilidad en cargas sostenidas son factores críticos, aunque la tendencia del mercado sigue apostando por configuraciones híbridas. Aun así, Bartlett Lake demuestra que Intel continúa explorando diferentes enfoques dentro del diseño de procesadores modernos.
Con este resultado, queda claro que el equilibrio entre núcleos, frecuencia de reloj y arquitectura interna sigue siendo el factor determinante en el rendimiento final, más allá del número total de núcleos disponibles en un procesador.
Vía: Wccftech












