PlayStation 6 apostaría por una GPU híbrida con RDNA 5 para contener costes, según un insider

Según KeplerL2, una fuente habitual en filtraciones del sector, la futura PlayStation 6 no emplearía la arquitectura AMD RDNA 5 en su totalidad. En su lugar, la consola integraría solo parte de las características de RDNA 5, combinándolas con tecnologías anteriores, una decisión que tendría como objetivo contener el coste final del hardware.

Aunque Sony no ha confirmado oficialmente estos detalles, el planteamiento encajaría con la necesidad de equilibrar potencia, precio y márgenes en una generación que apunta a ser especialmente costosa desde el punto de vista de los componentes clave.

Zen 6, 30 GB de memoria y presión sobre el coste

Las informaciones actuales sitúan a la PS6 con un silicio de CPU basado en Zen 6 y un total de 30 GB de memoria, unas especificaciones que, en el contexto actual del mercado, implican un coste elevado. Con los precios de RAM, almacenamiento SSD y silicio de GPU todavía tensionados, Sony necesitaría encontrar vías de ahorro para evitar un precio de venta excesivo.

En este escenario, una GPU híbrida basada parcialmente en RDNA 5 y nuevas estrategias para reducir el uso de almacenamiento se perfilan como mecanismos clave para ajustar el presupuesto sin renunciar a una mejora sustancial frente a la PS5.

Una estrategia ya vista en generaciones anteriores

KeplerL2 recuerda que Sony ya recurrió a una estrategia similar con la PS5, cuyo silicio gráfico estaba principalmente basado en RDNA 1, pero incorporaba aceleración por hardware para ray tracing. Más recientemente, la PS5 Pro ha dado el salto a tecnologías RDNA 4 para reforzar su rendimiento en trazado de rayos.

Bajo este precedente, no resultaría extraño que la PS6 siguiera el mismo camino, priorizando funciones clave de RDNA 5 sin asumir el coste completo de una implementación total de la arquitectura.

El factor precio frente a la próxima Xbox

Más allá de las especificaciones, el precio final será determinante. Los rumores apuntan a que la Xbox de próxima generación podría superar los 1.000$ (~843€), al plantearse como un PC con Windows camuflado en formato consola. En ese contexto, Microsoft tendría margen para justificar un precio elevado bajo el argumento de la convergencia con el PC.

Sony, en cambio, no puede permitirse acercarse a ese nivel de precios, ya que la propuesta de valor ha sido históricamente uno de los principales motores de ventas en el ecosistema PlayStation. Mantener la PS6 claramente por debajo del precio de la próxima Xbox sería, por tanto, una prioridad estratégica.

Lanzamiento previsto para 2028 y mercado incierto

La PlayStation 6 estaría prevista para 2028, un horizonte temporal que deja margen a posibles mejoras en las condiciones del mercado de memoria y semiconductores. Aunque los analistas no anticipan un alivio inmediato en los precios, una normalización progresiva podría permitir a Sony ofrecer un salto generacional real sin disparar el coste para el consumidor.

Hasta entonces, la combinación de arquitectura híbrida, optimización de costes y posicionamiento frente a Xbox se perfila como uno de los grandes equilibrios que marcarán la próxima generación de consolas.

Vía: NotebookCheck

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