ROMEO IS A DEAD MAN muestra un rendimiento muy exigente en PC y problemas graves con los reescalados

ROMEO IS A DEAD MAN muestra un rendimiento muy exigente en PC y problemas graves con los reescalados

Grasshopper Manufacture ha lanzado ROMEO IS A DEAD MAN en PC, un nuevo título desarrollado con Unreal Engine 5 que ya ha sido sometido a pruebas de rendimiento exhaustivas. Los benchmarks publicados por DSOGaming reflejan un juego muy exigente a nivel de GPU, con un apartado técnico ambicioso, pero también con problemas importantes en su configuración gráfica.

Las pruebas se han realizado con un equipo de gama alta basado en AMD Ryzen 9 7950X3D, 32 GB de memoria DDR5 de 6.000 MHz y una amplia selección de tarjetas gráficas modernas de AMD y NVIDIA, utilizando Windows 10 de 64 bits y controladores gráficos actuales.

Ajustes gráficos presentes, pero con funcionamiento defectuoso

En PC, ROMEO IS A DEAD MAN ofrece varios parámetros configurables, como texturas, iluminación global, vegetación, sombras y otros elementos habituales en títulos basados en Unreal Engine 5. Además, el juego anuncia compatibilidad con AMD FSR 3.0, NVIDIA DLSS 4 e Intel XeSS 2.0.

Sin embargo, los benchmarks indican que el sistema de ajustes gráficos no funciona correctamente. Cambiar el selector general de calidad gráfica no modifica realmente los parámetros individuales, lo que obliga a ajustar manualmente cada opción para obtener un perfil coherente como Medio, Alto o Ultra.

A esto se suma un problema aún más serio: los reescalados no funcionan. Las pruebas muestran que activar DLSS 4, FSR 3.0 o XeSS no produce mejoras de rendimiento frente a la resolución nativa, independientemente del modo seleccionado. Tampoco se ha observado funcionamiento del Frame Generation, lo que limita de forma considerable las opciones para mejorar el rendimiento.

Rendimiento en 1080p y 1440p: solo la gama más alta mantiene 60 FPS

En 1080p con ajustes Ultra, únicamente las cinco GPUs más potentes de la prueba consiguen superar los 60 FPS, confirmando que el título tiene una carga gráfica elevada incluso en resoluciones moderadas. Los datos reflejan además que el juego favorece ligeramente el hardware de AMD, con la Radeon RX 9070 XT ofreciendo un rendimiento comparable al de la GeForce RTX 5080.

Al subir a 1440p en Ultra, la situación se complica aún más. La GeForce RTX 5090 es la única tarjeta capaz de mantener más de 60 FPS de forma constante, mientras que la RTX 4090 ofrece una experiencia fluida, pero con caídas puntuales por debajo de ese umbral durante los combates más intensos.

ROMEO IS A DEAD MAN muestra un rendimiento muy exigente en PC y problemas graves con los reescalados

4K nativo: Ultra es inasumible sin bajar calidad

En 4K nativo con ajustes Ultra, ninguna GPU actual logra mantener los 60 FPS, ni siquiera los modelos más potentes del mercado. Esto confirma que el preset Ultra está pensado para sistemas extremadamente exigentes y no resulta práctico en resoluciones altas.

Al reducir la calidad gráfica, el panorama mejora. En Muy Alto, la RTX 5090 consigue alcanzar 60 FPS estables en 4K, lo que supone un incremento de rendimiento del 28% respecto a Ultra. El preset Alto añade otro 26% adicional, mientras que Medio apenas ofrece mejoras apreciables. El mayor salto se produce al bajar a Bajo, donde el rendimiento aumenta de forma notable.

Un apartado visual muy sólido gracias a Nanite y Lumen

Pese a sus exigencias, ROMEO IS A DEAD MAN destaca claramente en el apartado visual. Los modelos de personajes presentan un alto nivel de detalle y los escenarios mantienen una calidad constante. El uso de Nanite elimina prácticamente los problemas de pop-in, mientras que Lumen aporta una iluminación coherente y de alta calidad en todo momento.

Las texturas de alta resolución y la puesta en escena general convierten al título en el juego visualmente más ambicioso de Grasshopper Manufacture hasta la fecha, justificando en parte su elevado consumo de recursos.

Buen aspecto, pero con margen claro de mejora técnica

En conjunto, ROMEO IS A DEAD MAN ofrece un apartado gráfico sobresaliente, pero acompañado de requisitos de GPU muy elevados y una implementación deficiente de los reescalados, algo especialmente problemático en un juego basado en Unreal Engine 5.

No se trata de un desastre de optimización, pero sí de un título que necesita ajustes urgentes, especialmente en DLSS, FSR y XeSS, tecnologías clave para hacer viable el juego en resoluciones altas sin sacrificar calidad gráfica.

Vía: DSOGaming

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