El EPOMAKER Glyph es uno de esos productos que no se explican solo por especificaciones. Su propuesta parte de una idea clara: recuperar la estética de las máquinas de escribir clásicas, pero integrarla en un teclado moderno pensado para interactuar, no únicamente para escribir.
A primera vista destacan las teclas redondas de PBT con sublimación, combinadas con un formato compacto de 84 teclas que evita los extremos de los diseños ultrarreducidos. No es un 60% ni pretende serlo; busca conservar un número razonable de teclas físicas sin ocupar el espacio de un teclado completo. En la parte superior del chasis, EPOMAKER añade una ranura empotrada para apoyar un smartphone o una tablet pequeña, pensada para mantener a la vista aplicaciones auxiliares, notas, controles multimedia o calendarios.
Pantalla integrada y controles poco habituales
El elemento más diferencial del Glyph está en su zona superior, donde se integra una pantalla multifunción dividida en dos áreas. Este espacio permite mostrar información del sistema, indicadores de estado o datos definidos por el usuario, siempre que el software lo habilite. No es un elemento decorativo, sino una extensión funcional del propio teclado.
A esto se suman varios controles físicos dedicados. En el lateral izquierdo aparece un joystick configurable, capaz de asumir funciones como Enter o barra espaciadora, mientras que en el lado derecho se incorpora un dial rotatorio, pensado para ajustes rápidos como volumen, desplazamiento o acciones personalizadas. En la parte trasera, una tira de iluminación ambiental independiente proyecta luz indirecta hacia el escritorio, diferenciándose de la iluminación RGB por tecla.
El conjunto transmite la sensación de un teclado diseñado para manipularse, no solo para teclear de forma pasiva.
Construcción interna y enfoque acústico
En el apartado estructural, el Glyph utiliza un montaje top-mount acompañado de cinco capas de material absorbente, una solución orientada a reducir resonancias y controlar mejor el sonido durante la escritura. No es un teclado silencioso por definición, pero sí uno que busca una respuesta más limpia y contenida.
El PCB hot-swap permite cambiar interruptores sin necesidad de soldadura, facilitando la personalización, mientras que la iluminación RGB south-facing mejora la compatibilidad con distintos perfiles de keycaps y evita problemas habituales con algunas configuraciones personalizadas.
Interruptores, conectividad y batería
De serie, el teclado monta interruptores lineales Wisteria, orientados a una pulsación suave y continua. EPOMAKER declara un polling rate de 1.000 Hz, suficiente para un uso exigente, y una batería de 8.000 mAh, pensada para cubrir largas sesiones en modo inalámbrico, dependiendo del uso de la iluminación.
El Glyph ofrece triple conectividad, pudiendo utilizarse por cable USB, Bluetooth o mediante conexión inalámbrica dedicada, lo que lo hace compatible con setups mixtos entre sobremesa, portátil y dispositivos móviles sin necesidad de cambiar de periférico.
Precio y encaje real en el mercado
El EPOMAKER Glyph llega con un precio de 89$ (~75€), un rango muy competido dentro del mercado de teclados mecánicos. Aquí, su valor no depende tanto del tipo de interruptor como de hasta qué punto la pantalla integrada, el joystick y el dial rotatorio encajan en el flujo de trabajo real del usuario.
Si esos elementos encuentran uso más allá de lo anecdótico, el Glyph tiene argumentos para destacar. Y si no, al menos queda como un teclado con personalidad propia, algo cada vez menos habitual en un segmento saturado de diseños clónicos.
Vía: Guru3D












