Texas Instruments ha alcanzado un acuerdo definitivo para adquirir Silicon Labs en una operación totalmente en efectivo valorada en 7.500 millones de dólares, un movimiento que refuerza de forma clara su posición en el segmento de conectividad inalámbrica embebida y soluciones para IoT, industria y sistemas inteligentes.
La operación se ha fijado en 231$ por acción, y está prevista para cerrarse durante la primera mitad de 2027, una vez superados los trámites regulatorios y la aprobación de los accionistas de Silicon Labs.
Un movimiento estratégico más allá del crecimiento orgánico
La adquisición no responde a una necesidad coyuntural, sino a una reorientación estratégica de largo plazo. Texas Instruments busca ampliar su peso en un área donde la conectividad inalámbrica segura, el procesamiento embebido y los sistemas mixtos están creciendo más rápido que el mercado general de semiconductores.
Desde la perspectiva de TI, Silicon Labs aporta un catálogo muy especializado en Wi-Fi, Bluetooth, sub-GHz, Zigbee y otras tecnologías clave para dispositivos conectados, un complemento directo a su histórico dominio en analógico y procesamiento embebido.
Fabricación propia y control de costes como ventaja clave
Uno de los elementos más relevantes de la operación es la integración industrial. Texas Instruments planea trasladar parte de la producción de Silicon Labs desde fundiciones externas a sus propias instalaciones, aprovechando su capacidad interna de fabricación.
TI dispone de fábricas de obleas de 300 mm en Estados Unidos, así como capacidades propias de ensamblaje y test, lo que le permite ofrecer volúmenes elevados, costes más bajos y mayor seguridad de suministro. Tecnologías de proceso como 28 nm, todavía muy relevantes en conectividad e IoT, encajan bien con el portfolio de Silicon Labs y permiten ciclos de diseño más rápidos y eficientes.
Sinergias operativas y ampliación de catálogo
La operación añadirá al catálogo de Texas Instruments alrededor de 1.200 productos centrados en conectividad inalámbrica, ampliando su alcance en sectores como hogar conectado, industrial, automoción ligera y dispositivos embebidos de bajo consumo.
Según las previsiones, la integración podría generar hasta 450 millones de dólares anuales en sinergias operativas y de fabricación en un plazo de tres años tras el cierre, una cifra significativa que explica el atractivo financiero de la compra.
Además, la red comercial directa de TI y su ecosistema digital podrían facilitar una mayor penetración de mercado para las soluciones de Silicon Labs, especialmente en clientes industriales y OEMs globales.
Un mercado en plena expansión
Silicon Labs ha registrado un crecimiento anual compuesto cercano al 15% desde 2014, impulsado por la expansión constante del número de dispositivos conectados. Este ritmo contrasta con la madurez de otros segmentos del mercado de semiconductores, lo que convierte a la conectividad embebida en uno de los vectores de crecimiento más estables.
Desde la dirección de Texas Instruments, su CEO Haviv Ilan resumió el enfoque estratégico de la operación señalando que “la adquisición fortalece nuestra estrategia de procesamiento embebido y nos permite escalar mejor nuestra tecnología y propiedad intelectual”, mientras que Matt Johnson, CEO de Silicon Labs, destacó que “la combinación permitirá acelerar la innovación y llegar a más clientes”.
Un refuerzo claro de la apuesta por IoT y sistemas embebidos
Más allá del discurso corporativo, la compra deja un mensaje claro: Texas Instruments quiere consolidarse como proveedor integral de plataformas embebidas, combinando analógico, MCU, conectividad inalámbrica y fabricación propia. En un contexto de tensiones geopolíticas y cadenas de suministro frágiles, este nivel de integración se ha convertido en una ventaja competitiva real.
Si la operación se completa según lo previsto, TI reforzará su posición frente a rivales como NXP, STMicroelectronics o Infineon, especialmente en un mercado donde la conectividad fiable y segura será cada vez más determinante.
Vía: TechPowerUp










