Tesla se prepara para cerrar una etapa clave de su historia. Durante la presentación de resultados trimestrales, Elon Musk confirmó que la compañía dejará de fabricar los Model S y Model X en el segundo trimestre de 2026, poniendo fin a dos de sus vehículos eléctricos premium más longevos. El espacio de producción que actualmente ocupan en la planta de Fremont (California) será reconvertido para impulsar el programa del robot humanoide Optimus, evidenciando un cambio claro de prioridades industriales.
La decisión refleja una reorientación estratégica: Tesla reduce su exposición a modelos de bajo volumen y apuesta de forma más decidida por productos ligados a la IA y la robótica, áreas que Musk considera centrales para el futuro de la compañía.
Un peso cada vez menor en las entregas totales
Aunque Tesla ha ido actualizando el Model S y el Model X a lo largo de los años, su impacto comercial se ha diluido frente a las plataformas de alto volumen. En 2025, la compañía entregó 1.585.279 unidades de Model 3 y Model Y, que concentran prácticamente todo su negocio de automoción.
Ese mismo año, Tesla reportó 50.850 entregas dentro de la categoría de “otros modelos”, donde se agrupan Model S, Model X y Cybertruck. En 2024, esa cifra fue algo mayor, con 85.133 unidades, frente a 1.704.093 Model 3/Y. Aunque Tesla no desglosa las cifras exactas por modelo, los datos dejan claro que S y X ya no tienen un peso relevante en el mix de ventas.
Fremont cambia de rumbo: de coches a robots
Más allá del fin de dos modelos históricos, el movimiento más significativo es el nuevo papel de la planta de Fremont. Musk explicó que Tesla planea utilizar esa capacidad productiva para fabricar Optimus, con el objetivo a largo plazo de escalar hasta un millón de robots al año.
La compañía también señaló que espera comenzar a vender Optimus a partir del próximo año, lo que implica una transición desde despliegues internos limitados hacia un producto comercial. Este calendario añade presión sobre la ejecución industrial, la cadena de suministro y la validación de fiabilidad, especialmente si Tesla intenta aumentar el volumen con rapidez.
Contexto financiero y presión competitiva
Este giro estratégico llega en un momento complejo. En 2025, los ingresos de Tesla cayeron alrededor de un 3% respecto al año anterior, y la compañía perdió el liderazgo mundial en ventas de vehículos eléctricos, superada por BYD.
En ese contexto, eliminar dos modelos premium de bajo volumen puede interpretarse como una medida de racionalización industrial: menos complejidad, menor dispersión de recursos y un mayor foco en lo que Tesla considera su siguiente plataforma escalable, más allá del automóvil tradicional.
Menos EV premium, más apuestas en autonomía y robótica
Para el mercado, el mensaje es claro. Tesla desprioriza el segmento premium clásico representado por el Model S y el Model X, y dobla la apuesta por productos adyacentes a la autonomía, con Optimus como pieza central.
Queda por ver si el robot humanoide será capaz de justificar el espacio productivo que deja la automoción premium, pero el plan ya no es ambiguo: la producción de Model S y Model X tiene fecha de cierre, y Fremont se convertirá en un eje clave para la robótica de Tesla.
Vía: Guru3D










