Apple ya perfila su próxima gran actualización de chips para MacBook Pro, aunque el calendario no apunta a un lanzamiento inmediato. Pese a los largos plazos de entrega en configuraciones con mayor memoria unificada, un nuevo informe indica que los M5 Pro y M5 Max no llegarían hasta la primera mitad de 2026, acompañando a versiones renovadas de los MacBook Pro de 14 y 16 pulgadas.
La información procede de la hoja de ruta compartida en la newsletter Power On de Mark Gurman, una de las fuentes más fiables en lo relativo a los planes internos de la compañía. Según este calendario, Apple mantendría un ciclo de actualización más largo para sus SoCs de gama alta, como ya ocurrió entre las generaciones M2 y M4.
Cambios de diseño discretos, pero mejoras internas relevantes
Todo apunta a que los nuevos MacBook Pro con M5 Pro y M5 Max no introducirán cambios estéticos de calado, centrándose en mejoras internas. Entre ellas se esperan mayores velocidades de lectura y escritura en SSD, ajustes en la arquitectura del chip y un incremento notable del rendimiento en juegos, con menciones explícitas a títulos exigentes como Cyberpunk 2077.
Estas mejoras encajan con la estrategia habitual de Apple en ciclos intermedios, donde el salto funcional prima sobre el rediseño externo, especialmente en equipos profesionales que priorizan estabilidad y rendimiento sostenido.
SoIC-MH: el empaquetado como clave térmica del M5
Uno de los cambios técnicos más relevantes sería la adopción del empaquetado SoIC-MH (Small Outline Integrated Circuit Molding-Horizontal) en los M5 Pro y M5 Max. Este enfoque permitiría separar bloques de CPU y GPU dentro del propio encapsulado, abriendo la puerta a configuraciones más flexibles y, sobre todo, a una mejor gestión térmica.
La cuestión del calor no es menor. El M5 estándar ya ha mostrado picos cercanos a 99 °C bajo carga sostenida, en parte debido a soluciones de refrigeración muy ajustadas, como el uso de un único heatpipe. En chips de mayor consumo, este enfoque empieza a mostrar sus límites.
El precedente del M4 Max y la necesidad de un rediseño
El M4 Max sirve como referencia clara del problema. En escenarios donde CPU y GPU trabajan simultáneamente, este chip puede alcanzar consumos cercanos a los 212W, una cifra difícil de disipar con sistemas de refrigeración conservadores. Si Apple mantuviera un planteamiento similar en el M5 Max, el margen térmico sería aún más crítico.
De ahí que el rediseño del empaquetado aparezca como una solución lógica para mejorar la disipación, reducir temperaturas extremas y mantener el rendimiento sostenido, un aspecto clave para usuarios profesionales.
M5 Ultra para Mac Studio y dudas sobre el futuro del Mac Pro
Más allá de los portátiles, el informe también apunta a la llegada de un M5 Ultra destinado a renovar el Mac Studio, reforzando este equipo como la opción de escritorio de alto rendimiento dentro del ecosistema Apple silicon.
En paralelo, el Mac Pro quedaría en una posición cada vez más comprometida. Las informaciones sugieren que Apple podría discontinuar este modelo en el futuro cercano, consolidando su oferta profesional en torno a Mac Studio y chips Ultra, una decisión que encajaría con la evolución del catálogo en los últimos años.
En conjunto, la generación M5 Pro y M5 Max se perfila como una actualización centrada en eficiencia, rendimiento sostenido y gestión térmica, más que en cambios visibles, marcando el siguiente paso en la maduración del silicio propio de Apple para equipos profesionales.
Vía: Wccftech










