BYD quiere disipar cualquier duda sobre la durabilidad de las baterías en el coche eléctrico y ha anunciado una ampliación relevante de las condiciones de garantía de sus packs Blade. A partir de ahora, la cobertura pasa a ser de 8 años o 250.000 km, un movimiento que busca reforzar la confianza en la longevidad de su tecnología de almacenamiento energético.
Lo más llamativo es que esta mejora no se limita a vehículos nuevos. Los conductores que ya tengan un modelo eléctrico de BYD o un sistema Super Hybrid también se beneficiarán automáticamente, manteniéndose la referencia de un estado de salud de batería (SOH) de al menos el 70%.
Baterías LFP sin níquel ni cobalto y más de 3.000 ciclos en pruebas internas
Las baterías Blade emplean química LFP (litio-ferrofosfato) y prescinden de materiales como níquel o cobalto, una elección que prioriza estabilidad, coste y durabilidad. Según la compañía, estas celdas han superado más de 3.000 ciclos de carga en pruebas internas, lo que equivaldría a un recorrido superior a 1,2 millones de kilómetros en condiciones teóricas.
Este tipo de datos sitúa a BYD en una posición cada vez más sólida dentro del sector de vehículos eléctricos, donde la durabilidad real de las baterías y la degradación a largo plazo siguen siendo uno de los puntos más sensibles para el usuario final.
BYD alcanza 15 millones de NEV y acelera su expansión industrial
La marca también ha aprovechado para poner en contexto su crecimiento industrial. BYD ha fabricado ya su vehículo número 15 millones dentro de la categoría NEV (New Energy Vehicle), que incluye tanto modelos BEV completamente eléctricos como híbridos enchufables PHEV.
El ritmo es especialmente significativo: la compañía ha pasado de 10 a 15 millones de unidades en solo 13 meses, frente a los 13 años que necesitó para alcanzar su primer millón. El modelo que marcó el hito pertenece además a la gama premium Denza, con un N8L salido de la planta de Jinan.
Mega Flash Charging de 1.000 kW y producción en Hungría para 2026
De cara a Europa, BYD prepara un salto tecnológico importante con la llegada de Mega Flash Charging en 2026, un sistema de carga ultrarrápida con potencia de hasta 1.000 kW. Según la compañía, permitiría recuperar energía para unos 400 km de autonomía en cinco minutos, con un plan inicial de instalar 300 cargadores en concesionarios alemanes.
En paralelo, BYD iniciará producción en su nueva planta de Hungría durante la primera mitad de 2026. Esto permitirá ensamblar modelos como el Seal o el Atto dentro de la UE, reduciendo rutas logísticas y evitando aranceles. Además, la red comercial europea crecerá de 150 a 350 concesionarios antes de final de año, mientras Denza se posiciona para atacar el segmento premium.
La brecha de precios en Europa y el impacto de la fabricación local
Un análisis del Center Automotive Research (CAR) señala que los clientes alemanes pagan actualmente más del doble por coches eléctricos chinos respecto a los precios en China, debido a aranceles, distribución y costes logísticos. Con la fabricación local en Hungría, BYD ganaría margen para reducir esa diferencia y aumentar aún más la presión competitiva en el mercado europeo.












