La industria del almacenamiento atraviesa un momento poco habitual. Los discos duros mecánicos (HDD) han registrado fuertes subidas de precio en los últimos meses, pese a no existir una escasez clara de componentes ni tensiones directas en el sector de semiconductores. Según datos recopilados por ComputerBase, el incremento medio desde mediados de septiembre se sitúa en torno al 46%, con variaciones significativas según capacidad y modelo.
El seguimiento de 12 modelos populares en el mercado europeo muestra subidas que oscilan entre el 23% y el 66%, un rango muy amplio para un producto tradicionalmente estable. Entre los casos más moderados se encuentra el Seagate IronWolf Pro NAS de 16 TB, mientras que el mayor incremento corresponde al Toshiba Cloud Scale Capacity MG10F AFA de 22 TB, ambos reflejando una presión creciente sobre el almacenamiento de alta capacidad.
Una subida sostenida sin escasez de silicio
Uno de los aspectos más llamativos de este aumento es que los HDD apenas dependen del silicio para el almacenamiento en sí, más allá de los controladores electrónicos. Los platos magnéticos, núcleo del disco duro, se fabrican con materiales que no presentan problemas de suministro a día de hoy, lo que descarta un origen clásico ligado a la cadena de producción de chips.
Según informes previos del sector, durante el cuarto trimestre de 2025 los precios contractuales de los HDD ya subieron alrededor de un 4% intertrimestral, el mayor incremento registrado en los últimos ocho trimestres. Aunque estas subidas parecen moderadas de forma aislada, su acumulación progresiva acaba trasladándose al mercado minorista, amplificando el impacto final sobre el consumidor y las empresas.
Este contexto explica por qué el precio del llamado spinning rust se ha encarecido casi un 50% en apenas cuatro meses, sin que exista una disrupción técnica clara que lo justifique desde el punto de vista industrial.
Los grandes proveedores cloud disparan la demanda
El verdadero motor del encarecimiento está en la demanda masiva de unidades de gran capacidad por parte de los principales proveedores cloud estadounidenses y operadores hyperscaler. Estas compañías están ampliando de forma agresiva sus infraestructuras de almacenamiento para dar soporte a IA, analítica avanzada y archivado a gran escala, con volúmenes que ya se miden en exabytes.
A este fenómeno se suma una creciente preocupación en torno a la retención de datos en SSD, lo que ha llevado a algunos clientes corporativos e incluso responsables políticos a preferir HDD para determinadas cargas donde la velocidad no es prioritaria, pero sí lo es la conservación a largo plazo de la información.
Los fabricantes reconocen tasas de utilización cercanas al máximo, con la demanda extendiéndose más allá de usos tradicionales como videovigilancia o copias de seguridad, alcanzando ahora proyectos vinculados directamente a la infraestructura de IA.
El papel del HDD en la infraestructura de IA
Aunque el entrenamiento de modelos exige almacenamiento rápido en fases concretas, muchos laboratorios de IA están integrando almacenamiento basado en HDD para datos históricos, datasets masivos y material de referencia. En estos escenarios, la capacidad y el coste por terabyte siguen siendo más relevantes que el rendimiento puro, lo que refuerza el atractivo del disco duro frente a soluciones flash más caras.
Este equilibrio explica por qué, pese al auge del SSD, el HDD sigue siendo una pieza estratégica en el ecosistema actual. Mientras la demanda de almacenamiento a gran escala continúe creciendo al ritmo actual, todo apunta a que los precios de los discos duros seguirán tensionados en el corto y medio plazo, incluso sin factores externos evidentes que limiten la oferta.
Vía: TechPowerUp



















