El sector del smartphone se prepara para un encarecimiento estructural en 2026. Distintos análisis apuntan a que el Bill of Materials (BoM) de un teléfono móvil subirá en torno a un 25%, impulsado por la crisis de DRAM y el fuerte aumento del precio de la memoria NAND. Este escenario está llevando a algunos fabricantes a replantearse configuraciones de 4 GB de RAM incluso en modelos de gama de entrada, algo impensable hace apenas un par de años.
La situación se agrava con la llegada de SoCs de 2 nm prevista para finales de año, cuyos costes de fabricación se sumarán a una cadena de suministro ya tensionada. El resultado es un impacto directo en el precio final o, en su defecto, recortes en especificaciones clave para contener márgenes.
La memoria ya supone más del 20% del coste de un smartphone
Según datos del sector, la DRAM ha pasado de representar entre el 10-15% del coste total de fabricación de un smartphone a superar el 20%. El incremento es consecuencia directa de subidas de precio superiores al 70% en LPDDR móvil y de un encarecimiento del 100% en la NAND, cifras que presionan de forma simultánea memoria y almacenamiento.
Desde Samsung se reconoce que ninguna compañía está a salvo de esta crisis. Incluso Apple habría tenido que intensificar negociaciones con proveedores clave como SK hynix para asegurar suministro, una señal clara de la gravedad del problema a escala global.
Omdia y TrendForce alertan del impacto a medio plazo
Los datos recopilados por Omdia y difundidos por el filtrador Ice Universe señalan que los fabricantes deberán asumir primas de precio del 70% en DRAM y del 100% en NAND. En paralelo, TrendForce confirma que el peso de la memoria en el BoM ha escalado de forma sostenida, sin indicios de relajación a corto plazo.
A esto se suma el coste de los procesadores de gama alta. Se estima que el Snapdragon 8 Elite Gen 6 Pro podría superar los 300$ (~257€) por unidad, frente a los 280$ (~240€) del Snapdragon 8 Elite Gen 5, lo que añade presión adicional a los buques insignia y a la gama premium.
Fabricantes entre recortes y subidas de precio
Con este contexto, los fabricantes de smartphones afrontan una disyuntiva compleja: recortar especificaciones (RAM, almacenamiento o sensores) para mantener precios o trasladar el sobrecoste al consumidor, asumiendo el riesgo de una caída en las ventas. El regreso de configuraciones con 4 GB de RAM en la gama de entrada es un síntoma claro de este ajuste forzado.
No todas las compañías han sufrido el impacto por igual. NVIDIA explicó recientemente cómo logró blindarse frente a la escasez mediante prepagos de inventario, una estrategia ligada al auge de la IA. Sin embargo, este tipo de movimientos también habría acentuado la tensión en el mercado, contribuyendo indirectamente a la situación actual.
Una crisis que se alargará hasta 2027
Lejos de resolverse pronto, las previsiones indican que la crisis de DRAM se prolongará hasta el cuarto trimestre de 2027. Para el consumidor, esto se traduce en smartphones más caros o con compromisos técnicos más evidentes durante los próximos dos años. Para la industria, supone un periodo de ajustes difíciles, donde la gestión del coste de la memoria será tan crítica como la innovación en procesadores o pantallas.
Vía: Wccftech


















