Pocos dispositivos han tenido un impacto tan profundo en la informática personal como el Apple MacBook Pro. Hoy se cumplen 20 años desde que Steve Jobs subiera al escenario de Macworld San Francisco, el 10 de enero de 2006, para presentar un portátil que no solo reemplazaba al PowerBook, sino que redefinía el concepto de ordenador profesional portátil.
Aquel anuncio marcó también un punto de inflexión histórico para Apple: el abandono definitivo de PowerPC y la transición a procesadores Intel, una decisión estratégica que condicionaría toda una década de productos.
El primer MacBook Pro y el salto a Intel
El MacBook Pro original, lanzado en 2006, llegó en dos configuraciones, ambas con una pantalla de 15,4 pulgadas, un tamaño ambicioso para la época. El modelo base se lanzó por 1.999$, integrando un Intel Core Duo de 1,83 GHz, 512 MB de RAM DDR2 a 667 MHz y un disco duro de 80 GB.
La versión superior elevaba el precio hasta los 2.499$, ofreciendo procesadores Core Duo de 2,0 GHz o 2,16 GHz, 1 GB de RAM y un disco duro de 100 GB. Para estándares actuales, estas cifras resultan modestas, pero en 2006 situaban al MacBook Pro como una máquina claramente orientada a profesionales creativos.
Un diseño que sentó las bases de dos décadas
Desde aquel primer modelo, el MacBook Pro ha ido incorporando elementos de diseño que hoy se consideran icónicos dentro del ecosistema Apple. Entre ellos destacan la webcam integrada, el conector MagSafe, la transición al chasis unibody de aluminio y, más adelante, la llegada de las pantallas Retina de alta resolución.
Estas decisiones no solo influyeron en la propia línea de portátiles de Apple, sino que marcaron tendencia en toda la industria, consolidando al MacBook Pro como referencia en diseño y construcción durante años.
Decisiones controvertidas y aprendizajes
No todas las apuestas de Apple han sido igual de bien recibidas. A lo largo de su historia, el MacBook Pro ha pasado por etapas polémicas, como la introducción de la Touch Bar o el teclado de mecanismo mariposa, dos decisiones que generaron críticas importantes por parte de usuarios profesionales.
Con el tiempo, Apple terminó rectificando, recuperando teclados más fiables y simplificando su enfoque, demostrando que incluso una línea tan consolidada ha tenido que adaptarse a la experiencia real de sus usuarios.
Mirando al futuro: lo que podría venir en 2026 y 2027
Aunque hoy el foco está en el aniversario, el futuro del MacBook Pro ya empieza a dibujarse. Las próximas generaciones previstas para 2026 y 2027 podrían traer cambios relevantes, entre ellos la adopción de pantallas OLED, posibles capacidades táctiles y hasta un recorte tipo Dynamic Island, siguiendo la evolución estética de otros productos de Apple.
Dos décadas después de su debut, el MacBook Pro sigue siendo un pilar central del catálogo de Apple, adaptándose a nuevas arquitecturas, primero con Intel y más recientemente con Apple Silicon, sin perder su identidad como herramienta profesional.
Vía: Wccftech


















